


Hay elementos que no se pueden contener.
El agua es uno de ellos.
Este proyecto nace desde la necesidad de explorar la identidad más allá de lo sólido, de lo definido, de lo que se puede nombrar. En el agua, el cuerpo pierde sus límites, se transforma, se diluye y vuelve a construirse en un estado constante de cambio.
No hay una forma fija.
No hay un principio ni un final claro.
El agua envuelve, sostiene, pero también desdibuja. En ese espacio suspendido, la figura deja de ser únicamente cuerpo para convertirse en sensación, en presencia, en algo más cercano a lo emocional que a lo físico.
Aquí, la identidad no es una estructura cerrada, sino un proceso.
Algo que fluye, que se adapta, que se resiste a ser definido.
Sumergirse es, en cierta manera, renunciar al control.
Aceptar la transformación.
Habitar lo incierto.
Este proyecto no busca explicar, sino sugerir.
No pretende fijar una idea, sino abrirla.
Porque, al igual que el agua, hay partes de nosotros que no pueden ser contenidas… solo sentidas.
Si quieres, puedo hacerte una versión más corta (tipo statement breve para SEO o redes) o una más afilada aún, más contemporánea y directa.
Proyecto en colaboración con Beatriz Rico