Volver al lugar donde te has criado, jugado, pasando las mil y una aventuras, sufrido alguna «herida de guerra» y si encima lo haces con tu pareja para tener un recuerdo especial es una pasada.
La Vall d’Alcalá en un pueblo donde Jordi ha pasado parte de su infancia y ahora intenta trasmitirle toda esa magia vivida a Ana. Esta pequeña población de la montaña de Alicante cuenta con un patrimonio importantísimo como el antiguo poblado morisco de L’Atzuvieta.
Una postboda muy rural donde además de pasarlo súper bien, imposible no hacerlo con esta pareja, descubrí la riqueza de nuestro entorno.




